Un gran costarricense ha fallecido, don José Miguel Castro Echeverría. Para todos los que tuvimos la dicha de conocerlo y acompañarlo en sus luchas por poner a Costa Rica en el mapa de los destinos turísticos internacionales, las palabras que mejor lo retratan son las de un patriota, luchador incansable por engrandecer a su país.
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- Lo que el sector turismo espera para el próximo cuatrienio
Cada cuatro años, al elegir nuevo gobierno y diputados, se replantean las aspiraciones para el futuro cuatrienio por medio de un ejemplar ejercicio democrático. En el sector turismo, hemos tenido la dicha de haber logrado, en los últimos 30 años, un crecimiento y progreso notables, sobre bases muy sólidas, por parte de las diferentes administraciones y generaciones empresariales y profesionales, sin distingos políticos. Obviamente, ha habido errores, pero han sido muchos más los aciertos.

A raíz de la crisis económica mundial, en algunos medios de comunicación han aparecido análisis simplistas y sesgados acerca del impacto de la crisis en el sector turístico, cuyas fuentes son en su mayoría organismos de la integración centroamericana. Estos análisis tienen en común un grave defecto: se compara tipos de turismo muy diferentes, lo que hace que sus conclusiones resulten erradas.
Si solo se toma en cuenta la cantidad global de turistas, sin considerar la nacionalidad de origen y el medio de transporte, los resultados dan la impresión de que países como Honduras o Guatemala tienen mejores índices de turismo que Costa Rica, lo cual nos deja a un paso de sacar deducciones políticas simplistas sobre “cuál ministro o Instituto de Turismo es más eficiente frente a la crisis”.
- Las iniciativas de las Policías Municipal y Turística merecen ser apoyadas
Costa Rica tiene la añeja fama de ser un país seguro para los visitantes. Se mantiene vigente, en parte, no tanto por méritos propios, sino porque el deterioro de la seguridad y el avance de la delincuencia en otros países ha sido mayor que en el nuestro. No obstante, sería un grave error no actuar enérgicamente frente a este problema aplicando resignadamente el viejo decir de que “mal de muchos… consuelo de tontos”. No podemos conformarnos frente a una realidad que amenaza tanto a nuestros visitantes como a nosotros mismos.
Sarita Madrigal de Valverde tenía apenas 17 años cuando para ayudar a su madre y hermanos ingresó a trabajar como oficinista en el Ministerio de Hacienda. A los pocos meses, llamó la atención por su inteligencia y dedicación, al extremo de ser propuesta como secretaria del ministro; pero como no sabía taquigrafía, ni dactilografía, ni tenía experiencia, no pudo aplicar para el puesto. No obstante, esto provocó en ella alcanzar su primer gran desafío.
El 17 de diciembre del año 2008, ya tiene un lugar destacado en la historia de la industria turística costarricense: es el día en que se rompió la barrera de los dos millones de turistas llegados al país en un solo año. Pareciera fácil, pero para lograrlo se requirió un esfuerzo nacional muy importante en el que durante años el sector privado turístico y el gobierno, por medio del ICT, ahora ministerio de Turismo, han trabajado arduamente. Hace poco más de dos décadas, se requerían casi diez años acumulados para llegar a esa cifra que ahora hemos alcanzado en tan solo 11 meses y 17 días.
Las crisis económicas no son nuevas en la industria turística. Al ser el turismo una actividad que se nutre de un conjunto muy variado de factores e insumos, así como el hecho de estar globalizado desde muchos años antes de que se pusiera de moda hablar de globalización, es lógico que las diferentes crisis que han ocurrido en el mundo, o en algunas de sus regiones, también lo afecten.
Entre las políticas migratorias y las turísticas existe una fuerte interrelación que data de décadas. Basta con saber que, cuando se creó la primera entidad pública dedicada al turismo, incluía, entre sus potestades, las relacionadas con asuntos de migración. Se trató de la Junta Nacional de Turismo y Migración, instituida por ley y promulgada en el año 1929, durante el gobierno de Cleto González Víquez. Del mismo modo, la Iglesia Católica tiene establecida la Pastoral para el Turismo y las Migraciones desde hace 40 años, conocida también como la Pastoral de la Movilidad Humana.